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Colaboradores

Fecha: 2005-04-01

Primer Viaje

Primer Viaje, Abril de 2005.

Cuando Maite Iceta considero que era el momento de conocer nuestra isla y la nueva escuela de Kinyabalanga, nuestros amigos, conocidos y comercios, se volcaron con regalos: camisetas, gafas, medicinas, juguetes...

Al llegar a Liou, la azafata asombrada al ver todo el equipaje, nos dijo que solo podíamos llevar 20 Kg., al explicarle lo que llevábamos y para dónde, emocionada, nos dijo:

"Ya que no puedo ir a su isla, les facturo el equipaje hasta Kigali, su punto de desembarque final y me encargo que no pongan ninguna pega".  ¡Los ángeles existen!

6.363 Km. por delante, en total ocho horas de vuelo, tenemos tantas ganas de llegar que en el avión nos ponemos las gorras con el nombre de nuestra isla.

 

En el aeropuerto de Kigali (capital de Ruanda), Maite Iceta nos espera con sus chicos, para acompañarnos al Congo, todavía nos espera un largo camino en coche unas 6 horas, en las que atravesamos la selva llena de soldados armados y monos, ambos resultaron inofensivos, ¡pero imponen!.

En la frontera nos esperan Ana Heredia (misionera sevillana), y mamá Monque congoleña que sabe manejarse con los aduaneros para que no nos mareen  demasiado.

 

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Por fin Bukavu, nos reciben las misioneras de la enseñanza: Tere la gallega, la directora Honorata y seis monjas nativas, todas ellas encantadoras. También estuvimos con Bathi, alumno de Maite Iceta que estudia para cura, alli vamos a pernoctar antes de coger la lancha al día siguiente para ir a IDJWY, la isla grande del lago Kivu.

 

Repartimos parte de nuestros regalos.

 

 

 

 

Después de desayunar y despedirnos de la comunidad, nos acompañan al muelle para coger la barcaza, el lago es increible, a un lado Ruanda y al otro el Congo.

Por fin Kinyabalanga.

 ¡Que recibimiento!

 Como en las pelis del “bwana blanco”, con pancartas, canciones y sus mejores galas.

“YAMBO, YAMBO”

 Los niños curiosos y tristones se nos acercaban.

 

 

 

 

La  escuela muy digna, pero donde duermen los profesores de película de terror.

Nos enseñan la cocina, lo que comen y los gusanos que se comen su “maniuca” un tuberculo que es su principal alimento.

Quedamos en  vernos en la isla grande (donde nos vamos a instalar) para hablar de los proyectos.

Antes oímos los discursos de las mujeres.

Nos cuentas sus problemas y proyectos.

 

Nos vamos de la isla rumbo a IDJWY, se quedan con la esperanza y la promesa de trabajar juntos para salir adelante.

 

 

Por cierto que nos regalan una cabra, unos huevos del jefe (de su gallina), y unos cestitos hechos a mano por ellos, en medio de su miseria son generosos.    

 

 

 

Llegamos a la isla grande IDJWI su capital Kashofu.

Unos alumnos de Maite nos sirven de interpretes y guardaespaldas, la comunidad nos recibe con alegría.

Adela la cordobesa, Francois, Sinforosa religiosas nativas que nos asan a preguntas sobre nosotras, familias y España. Tienen tan pocas ocasiones de recibir a gente de aquí, que somos una novedad.

 

 

Maite Iru ordena los regalos, que se van a repartir.

Al darles LAS CAMISETAS DE LA REAL se vuelven locos y cuando les damos un balón de verdad, no se lo pueden creer.

¡La NADA es la NADA!

Nos cuentan que suelen hacer balones con hierbas y lianas de los arboles.

A las chicas también les damos camisetas, al igual que a los profesores.

 

Visitamos sus casas y familias, nos muestran los platanos de donde los hombres sacan su licor (KASITSI) y además son deliciosos para comer.

 Al dia siguiente tenemos que ir a enseñar la documentación a la policia de la isla.

 Si no es por Astamani nuestro traductor guardaespaldas y que uno de los policias era alumno de Maite Iceta podiamos haber tenido problemas, mujeres blancas es igual a mercancia o sea dinero, y como nadie tiene nada...

 

 Por el camino vemos gente ocupada en sus quehaceres cotidianos.

Los niños nos miran asombrados.

Repartimos caramelos y sonrisas, poco a poco se nos van acercando.

Llevan cabras atadas como perritos y es que no se ve ni uno, los ruandeses se los comen.

 

 

 

En el instituto nos reciben los niños bien uniformados y formados , tienen preparados discursos de agradecimiento para Maite Iceta es emocionante.

Ha estado de profesora y directora durante 12 años y de ahí han salido los profesores de nuestra isla. Adela la cordobesa hace una gran labor en el “atelier”.

 

 

A la vuelta recogemos piñas para la cena con Francois.

 

Nos hablan de otra isla, Nyamizi, tan pobre como Kinyabalanga y nos vamos a conocerla.

Yambo...Hola        Kalibu...Bienvenida      Coco...Gracias.

Nuestro vocabulario mejora por momentos.

Rumbo a Nyamisi paramos en el puesto militar para el Manifeste, o sea, lo de siempre pagar tributo, a las reales fuerzas del Estado Mayor Naval, tan contentos que nos prestan a su comandante MULENGO, que nos viene hecho un pincel, como escolta, con fusil y todo.

 

 

Llegada emocionante, cánticos, bailes, pancartas etc. Los seis profesores, el jefe de la isla y una representante de las mujeres, preciosa, en el comité de bienvenida.

 

 

Nos enseñan lo que queda de la escuela, una pena.

El total de niños que asisten son 70, el año pasado eran 102.

Unos no vienen por el mal estado de la escuela, que se puede caer en cualquier momento y otros porque no tienen fuerza o dinero (1 dolar y medio al trimestre).

En esta isla hay 79 familias.

 

 

Nos enseñan los gusanos que se comen su maniuca y los pescaditos que tienen para vender, porque  comerlos es un lujo, y ya tienen su maniuca, cuando la tienen.

 

Nos reunimos con los profesores y oímos sus necesidades, les citamos en idjwy . 

 De vuelta a “casa” contemplamos en la distancia el pequeño islote de Nyamizi y decidimos que hay que ayudarles, el cómo “Dios proveerá”.

Al desembarcar en la isla grande, unos pescadores nos enseñan sus aperos de pesca.

En casa nos esperan los profesores de Kinyabalanga, con más regalos, un pavo, cacahuetes y agua bendita.

Hablamos de mejoras en nuestra ayuda a las islas.

Y quedamos en ayudar a las mujeres comerciantes y dar de comer a todos los niños de su isla, aunque no vayan a la escuela, lo demás tendrá que esperar, Niamizy nos necesita.

 

El jueves nos presta el pequeño hospital, su destartalado coche para ir a visitar las aducciones de agua, hechas por icli, con la financiación del gobierno vasco.

Toda la población a ayudado a su construcción, hasta los niños, cargando ladrillos y están orgullosos de ello.

 

A la vuelta se pincha una rueda de nuestro coche y como no hay ni rueda de repuesto, empezamos a andar hacia casa mientras lo solucionan, es en el camino cuando recibimos la noticia que Freddy, un antiguo alumno de Maite Iceta, que esta estudiando enfermería en Bukavu, ha tenido un accidente y se está desangrando, no tiene los 40 dolares que necesita para que el medico le atienda.

Los tenemos nosotras y damos orden de que lo atiendan. Cuando termina sus estudios esa vida que salvamos por estar ahí, ha salvado docenas de vidas en nuestras islas.

 

Mientras caminamos a casa vemos No tan a lo lejos, Ruanda, kinyabalanga, Nyamizi, nos encontramos con una mujer que nos enseña su huertito de maniuca, con una madre que nos para en el camino y nos da las gracias por lo que hacemos.

 

 

Llega el coche con su rueda arreglada y nos lleva a casa, nuestro guardia de seguridad (el del convento), nos espera y saluda respetuoso.

 

Nuestra última noche en Kashofu, nos hacen cena especial y cantamos, mientras recogemos entre todas la cocina y nos quedamos de tertulia hasta tarde, de verdad nos hemos sentido como en casa.

 

 

 

 

Nos despiden en el “muelle”, rumbo a Bukavu el viaje es precioso, mujeres lavando en el lago, pescadores, barcazas llenas de gente que nos saluda a nuestro paso.

 

 

 

 

En Bukavu nos espera Ana, la misionera sevillana y nos lleva a la escuela de discapacitados que dirige Tere (la gallega). ¡Que lección de amor y eficiencia!

Eso es lo que aprendimos. No te lamentes de las injusticias en nuestro mundo, HAZ y llegaremos donde podamos.

 

 

Cenamos en la comunidad y al día siguiente nos despedimos.

Nos despiden emocionadas, nosotras también, han sido unos días intensos, todo allí es intenso.

Maite Iceta nos acompaña con “sus chicos” a Kigali a coger el avión de vuelta, quiere asegurarse que no tenemos problemas.

Más pasaportes, más control, más sudor, no hay problema nos vamos con lo puesto.

 

Lo que nos pesa es lo vivido y nuestro compromiso, ya nada es igual, esa experiencia te marca.

Valoras más todavía a las misioneras que se dejan la piel luchando contra todo, hasta contra el propio gobierno para que te deje ayudar “a los suyos” y te das cuenta que todo es nosotros, ya no podemos escapar con excusas.

 

DOMINGO 24, Bruxelas, estamos en Europa y se nota, llamamos a casa para que se relajen.

Gracias a todas las Maites, Teres, Honoratas, Anas y Sinforosas por vuestra gran lección de AMOR EN MOVIMIENTO.

Aut@r: Loli Valls

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